La carboxiterapia es un método no invasivo que consiste en la infiltración de dióxido de carbono (CO2) por vía subcutánea para uso terapéutico y estético. Es uno de los tratamientos pioneros en medicina estética. Se realiza a través de un equipo que permite regular la velocidad del flujo, tiempo de inyección y monitorizar la dosis administrada. Todo esto a través de una manguera conectada al aparato con una aguja muy fina.

5D0A2113

Carboxiterapia… Impacto del CO2 en el organismo.

El CO2 es un gas imprescindible para la vida. Se puede encontrar también en forma líquida ó sólida.

Se comenzó a emplear en Francia durante los años 50. Lo utilizaban los especialistas para el tratamiento de enfermedades vasculares, fibroescleróticas y reumáticas. De allí su importancia en la actualidad como tratamiento para la fibromialgia, dolores musculares, articulares y síndromes vasculares como el de Raynaud entre otros.

¿Para qué se emplea la carboxiterapia?

Gracias al comportamiento y al impacto de este gas en nuestro organismo, se emplea para tratamientos como:

  • Flacidez facial y corporal.
  • Estrías.
  • Coloración de ojeras.
  • Disminución de bolsas.
  • Acné.
  • Cicatrices post acné.
  • Queloides.
  • Reducción de papada.
  • Rejuvenecimiento de cara cuello y escote.

Además.  la Carboxiterapia es muy efectiva en problemas circulatorios, retención de líquidos, varices pequeñas o medianas, caída del cabello. Incluso podemos utilizarlo en tratamiento pre y post liposucción, psoriasis (entre otros problemas de la piel). Y hasta en tratamientos médicos de ginecología, urología y medicina deportiva.

El CO2 carece de toxicidad aun en dosis elevadas. Se realiza con repetidas infiltraciones en la zona a tratar. Cuando se inyecta, se puede experimentar un ligero ardor, una leve presión y una pequeña molestia por la propia inyección que remite en unos minutos. Puede que salga algún hematoma, pero desaparece a los 2 o 3 días.

Al insuflar el gas se produce una vasodilatación. De esta forma aumenta el flujo sanguíneo y se mejora la circulación. Se consigue una oxigenación de la zona. El dióxido de carbono, ayuda a metabolizar las células grasas.

En tratamientos faciales la aplicación intradérmica del dióxido de carbono, activa la microcirculación cutánea, estimula la producción de colágeno y elastina. Así mismo, mejora la elasticidad, el tono de piel y atenúa las arrugas. Para que el tratamiento sea efectivo hay que repetirlo varias veces. Lo ideal es hacer un tratamiento de choque y posteriormente realizar sesiones más espaciadas.

Para los tratamientos corporales como la celulitis y la flacidez los resultados son excelentes.

La celulitis es un trastorno circulatorio. Al no producirse un drenaje correcto, las células grasas, los desechos y las impurezas se acumulan primero de forma líquida. Con el tiempo adquiere una consistencia más viscosa formándose nódulos. La carboxiterapia fragiliza las células de grasa y oxigena la zona tratada. Se produce un aumento de lipólisis y se eliminan toxinas. El resultado: mejoría notable del aspecto de la piel tanto en firmeza, como en disminución de células grasas.

Para mejores resultados, se puede combinar con presoterapia. Este tratamiento realiza un drenaje linfático favoreciendo la circulación sanguínea y la eliminación de líquidos y grasas. Hay que repetir varias sesiones para obtener resultados. Estos serán más eficaces con una dieta equilibrada, bebiendo 1,5 o 2 litros de agua y realizando ejercicio físico.

Los efectos y la duración posteriores varían dependiendo de la zona a tratar. Para cicatrices y estrías, una vez alcanzado el objetivo el resultado es permanente. Para flacidez y celulitis, el resultado y la duración variarán dependiendo de los hábitos saludables (alimentación, hidratación y ejercicio) adquiridos por la paciente durante y después del tratamiento.

La carboxiterapia es un tratamiento que recomiendo a mis pacientes por tener grandes beneficios y pocas contraindicaciones y efectos secundarios.