La clave para tener una piel radiante no es el maquillaje. El secreto tampoco se encuentra en los cuidados y tratamientos faciales o corporales. Los alimentos son los cosméticos naturales más eficaces. Hay dos tipos de envejecimiento cutáneo: el causado por los genes y el producido por los factores ambientales. En los dos, la alimentación es clave para retrasar sus efectos y obtener sus beneficios. El colágeno y la elastina son dos proteínas que aportan elasticidad y resistencia a la piel. Los radicales libres y el paso de los años son los responsables de que tengamos menos colágeno, y esto hace que la piel pierda grosor y aparezcan arrugas y flacidez. Los antioxidantes son un grupo de vitaminas y minerales que facilitan la producción de colágeno y nos protegen de los radicales libres. Estos últimos causan la destrucción celular y el envejecimiento. Están presentes en la contaminación, los rayos ultravioleta y el humo del tabaco. Los alimentos que contienen proteínas de calidad, grasas saludables, vitaminas A, B, C y E y algunos minerales potencian la creación de colágeno y son inhibidores de los radicales libres.